luis concha, la muerte de un dictador
LA MUERTE DE UN DICTADOR Luis Concha
Se va a morir un martes, a las veinticinco atado a un rosario de oro y platino. Se oyen las plegarias de trece sumisos, doce sacerdotes y un macizo obispo.
En los corredores hay viejos sobrinos guardias pretorianas, más de algún conscripto, un perro muy triste, algunos vecinos, la esposa-guirnalda y tres monaguillos.
Y vaga el incienso por los pasadizos aletea un rezo, muchos crucifijos en sacros intentos por un equilibrio quien fuera La Infamia de prusiano estilo.
Rezan los infantes desde el servilismo y los testaferros de banco y casino. Mas, calla el obrero, experto en su oficio, negando banderas ante un duelo indigno.
Ya están al acecho, los del periodismo, la edición del martes a las veinticinco redactando el morbo para el pan y el circo. pues nada concluye, él dejó su estilo.
¿Dónde los laureles, los bronces y brillos condecoraciones, lo fausto, lo altivo ? El desdén, la rabia, la soberbia, el ritmo de marchas prusianas que el pueblo no quiso ?
Se va el dictador sin tener destino y nos sella a lacre su maldito estilo: todos oligarcas, todos desunidos ¿Dónde el hombre pobre, dónde el hábil rico ?
Todo bien atado, para varios siglos, y el martes, ¡ qué importa ! las flores, los cirios, si el Diablo lo lleva, que por diablo quiso, que a su muerte diabla, le sobren los ritos.
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Por lobitogabriel - 11 de Diciembre, 2006, 9:35, Categoría: poesia
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